André Leducq

André Leducq nació un 27 de febrero en Saint-Ouen, Francia. Hoy cumpliría 107 años.

Palmarés:
Tour de Francia 1930 y 1932
París-Roubaix 1928
París-Tours 1931
París-La Havre 1928
Critérium de los Ases 1934
París-Caen 1930

André Leducq empezó a destacar de muy joven fichando por el famoso club ciclista Levallois y haciéndose con dos campeonatos amateurs de Francia y con uno mundial también amateur. Cuando pasó al circuito profesional siguió destacando con sus victorias ganando su primer Tour en 1930.
Era buen escalador pero su altura 1,77 y su peso 77 kilos hacían que no fuese el mejor, esto le hacía recuperar distancias en los descensos y fulminar a sus adversarios en los sprints.
Jovial, cómico y optimista este corredor era conocido dentro del pelotón por sus chistes y sus bromas creando a su alrededor un ambiente de confianza y seguridad.

3 comentarios so far »

  1. 1

    majo said,

    Guapetón, el duque.

  2. 2

    Gerardo Fuster de Carulla said,

    Quiero hacer alguna mención especial acerca de este ciclista galo, André Leducq, que alcanzó sobrado prestigio en su época en la cuál destacan sin duda sus dos victorias absolutas en el Tour de Francia de los años 1930 y 1932. Efectivamente, no era un gran escalador, pero se defendía lo suficiente cuando había que acometer los altos puertos de montaña. El acostumbraba, por lo general, recuperar el tiempo perdido en los descensos que acometía con evidente arrojo.
    En el Tour de 1930, llegado a los Alpes, figuraba como líder. Sin embargo, descendiendo el Galibier tuvo una caída muy comprometida. Era en la etapa entre Grenoble y Evian, la ciudad de las aguas. Logró recuperarse de su caída y kilómetros más tarde, concretamente en el col de Telegraph, sufrió rotura de un pedal de su bicicleta. El reglamento prohibía en estos casos toda asistencia. Un aficionado le prestó un pedal de su ciclo, y Leducq pudo hacerse con una llave inglesa, procediendo a su reparación con éxito. Dos componentes y compañeros del equipo de Francia le ayudaron eficazmente para alcanzar a sus dos más peligrosos adversarios en la clasificación, como eran el italiano Guerra y el belga Demuysère. La pugna duró un trecho de 75 kilómetros, neutralizando al fin a sus dos atacantes. Tanto fue así que Leducq, incluso, se permitió el lujo de ganar la etapa en cuestión, afianzando más su liderato indisctutible. Su ventaja en París sobre Guerra, se saldó con una ventaja de catorce minutos. El español Vicente Trueba también estuvo entre los ciclistas batalladores. Su nombre comenzó a sonar en tierras de Francia.
    Digamos, un poco de paso, que en el Tour de aquel año se instauraron los equipos nacionales, descartando las formaciones o escuadras encuadradas hasta entonces por marcas representativas. Todas las bicicletas, otro contraste, iban pintadas de color amarillo, sin que se identificara su marca. El color amarillo era la tonalidad simbólica del periódico organizador de la ronda gala que se llamaba en aquel entonces “L´Auto” bajo la dirección y tutela de su director Henri Desgrange. También se dio cabida, por vez primera, a la caravana publicitaria. Otro signo de renovación.
    Preferiría escribir alguna historia más en torno a André Leducq, al que llamaban comunmente “Dédé”, pero lo postergo para otra ocasión con la intención de no cansar a los que tienen la paciencia de leerme.

  3. 3

    Gerardo Fuster de Carulla said,

    Escribiendo sobre André Leducq, este corredor galo que no fue brillante pero sí muy eficaz, especialmente en los dos Tours de Francia que se adjudicó, quisiera complementar un poco más acerca de su persona tal como anuncié en mi comentario anterior. Hago un inciso en lo que concernía a su victoria absoluta en el año 1932. Hay que decir que se colocó líder ya al término de la tercera etapa, en la ciudad de Burdeos. Los aficionados, no sabemos el por qué, no esperaban, o no auguraban, que pudiera llevar la camiseta amarilla hasta el final, en la capital de Francia. Sin embargo, así fue. Lo bueno del caso fue que incluso reafirmó su poderío al vencer en las dos últimas etapas que finalizaron en Amiens y en París. Su contrincante más directo fue el alemán Stoepel, el segundo, al que le separaría una diferencia notable de 24 minutos. El italiano Camusso hizo el tercero.
    Dejando aparte la actuación sobresaliente de Leducq, es interesante comentar que el director del Tour, Henri Desgrange, la gran autoridad, concibió en aquella edición introducir la fórmula de bonificaciones, una fórmula que a mi, personalmente, no me gusta. Creo que es injusto conceder tiempos de beneficio, dado que desvirtúan el verdadero sentido de la carrera. Al primero de cada etapa, se le concedían cuatro minutos de “regalo”. Al segundo, se lle asignaban tres minutos, y al tercero, un minuto. Leducq, por lo demás, supo sacarle partido a esta decisión o sistema tan discutible.
    Leducq, una vez retirado del ciclismo activo, montó una gran empresa dedicada a la explotación de productos dietéticos, una especialidad que comenzaba a hacerse valer y que se puso de moda entre los franceses. Por otra parte, siempre fue un adepto al deporte, practicando con predilección la pesca submarina, cosa que no tenía nada que ver con la bicicleta, aquella especialidad que le dio tan merecida fama fama.
    Con este escrito me doy por satisfecho al contarles algunos hechos que posiblemente mis lectores, si los hay, desconocían.


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